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Martes, 15 de octubre de 2019

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Publicado en INTERNACIONAL Jueves, 12 de septiembre de 2019 00:00

Si el BCE opta por un sistema de remuneración por tramos, será relevante la cantidad de reservas bancarias admisible en cada uno de ellos

Intermoney | La jornada de hoy estará monopolizada por la reunión de política monetaria del BCE: un encuentro, a priori muy estigmatizado por las cuestiones comerciales, la debilidad global y la preocupación en torno a la industria alemana. De hecho, las ultimas referencias conocidas provenientes del sector secundario, como son las órdenes y la producción industrial, volvían a incidir en el freno de la actividad y alimentaban la postura de todos aquellos que abogan por más munición. Hay que tener en cuenta que el fantasma de aranceles por parte de EEUU a los vehículos de la zona euro se acrecienta.

 

 

Los riesgos de fondo, unidos a la falta de tracción de la inflación (1,0% a. en agosto y 1,1% a. a nivel subyacente) son motivo suficiente para que el BCE lleve a cabo sus estímulos. Ya en julio, bajo los problemas de inflación y el empeoramiento de las perspectivas, la entidad dejaba claro que la modificación de la guía tenía como objetivo dar cabida a la acción y una mayor generosidad en septiembre. En este punto hay que rescatar el anuncio textual siguiente: “Si las perspectivas de inflación a medio plazo continúan por debajo de dicho objetivo, el Consejo de Gobierno tiene la determinación de actuar conforme a su compromiso de simetría en el objetivo de inflación. En consecuencia, está preparado para ajustar todos sus instrumentos de la forma adecuada para asegurar que la inflación avance hacia su objetivo de manera sostenida”.

 

Una vez que queda claro que la acción es segura, la pregunta es cuán lejos está dispuesto a llegar el BCE en sus estímulos. El encargo por parte de la entidad a los comités del Eurosistema pertinentes para que examinasen opciones para reforzar sus indicaciones sobre la orientación futura de los tipos de interés oficiales y las medidas de mitigación muestra por donde van a ir los tiros. Sin embargo, aunar una serie de medidas que sean convincentes para todo el ámbito interno del banco central es complejo, si tenemos en cuenta las voces ofreciendo ópticas heterodoxas.

 

 

Ewald Nowotny, gobernador del Banco Central de Austria, apuntaba que un objetivo de inflación del 2% con un rango de holgura de 1 p.p es una buena opción, lo cual no requeriría medidas de política monetaria. Nowotny, junto con su homólogo del Bundesbank, Weidmann, han señalado que tampoco debe de haber ningún problema si la política monetaria decepciona al mercado y que hay que seguir las pautas internas. El mercado, en ocasiones y como ya se vio con la Fed, descuenta demasiado rápido y añade presión a los bancos centrales, que deben de desmarcarse de las expectativas.

 

En una posición diametralmente opuesta al mercado, algunos miembros del comité como Lautenschläger o Klot han ido más allá al señalar que todavía es pronto para pensar en estímulos y que algunas herramientas, como el QE, deberían de guardarse hasta el final y sólo en caso de deflación.

 

El sector reaccionario, si bien todavía no cuenta con suficiente músculo, sí tendrá fuerza para limitar la capacidad de Draghi, el cual buscará aplicar un paquete de estímulos que, por así decirlo, sea del gusto de todos. A priori, la próxima reunión, la penúltima del italiano, debería de servir para que se rebaje el tipo de la facilidad de depósito y se establezca un sistema de tipos por tramos para retribuir el exceso de recursos de la banca. 

 

Sin embargo, hay que mantener cierta cautela respecto a las expectativas, ya que la cuestión no sólo radicará en la aplicación de medidas de mitigación de los tipos negativos para la banca, sino en cómo se hará. De hecho y como hemos apuntado, aunque seguramente se opte por un sistema de remuneración por tramos, lo relevante es la cantidad de reservas bancarias admisible en cada uno de ellos y las palabras de Draghi señalan que el alivio puede ser decepcionante. De esta manera, los tiempos institucionales del BCE no coincidirán con los deseados por el mercado e, incluso, con los que se habrían dado bajo otra situación, lo cual puede generar algo de ruido durante el otoño. En la práctica, el relevo en la cúpula de la entidad hará que asistamos a una acción completa y decidida del BCE, pero en dos pasos.

 

En definitiva, en la presente reunión se acordará la mencionada rebaja del tipo de depósito en -10 p.by medidas de mitigación de esta circunstancia sobre la banca, al tiempo que se realizará algún guiño a la reactivación de las compras de activos con el fin de calmar los ánimos del mercado.En segundo, en diciembre y coincidiendo con la primera reunión de Lagarde, se optará por reactivar las compras de activos a razón de 45 mm. € al mes durante, al menos, 18 meses, aunque la búsqueda de consensos internos puede hacer que el plazo de la reactivación se acorte a 12 meses. Tampoco debe descartarse un golpe de efecto desde la perspectiva de los ETFs de renta variable y todo ello mientras se actualiza la guía de largo plazo de la entidad con el fin de reafirmar que la política monetaria del BCE será altamente acomodaticia durante un largo periodo de tiempo.

 

Por último y en lo que a las previsiones se refiere, el BCE tratará de generar y transmitir confianza en sus perspectivas más a largo plazo, pues de lo contrario supondría la reafirmación de que los estímulos son baladíes. Es por ello por lo que las estimaciones de crecimiento para 2020 y 2021 (ambas en 1,4%) no serán sacrificadas, lo que podría llevar a limar levemente el 1,1% del presente año. De igual manera, casi no esperamos cambios en las previsiones de inflación.

 

La decepción que se lleve el mercado se puede traducir en retrocesos en los selectivos Europa y unas compras menos intensas en la deuda soberna, aunque habrá que ver las respuestas de Draghi en la posterior rueda de prensa. Más allá del BCE, la jornada no tendrá nada relevante salvo en EEUU donde las cifras de inflación darán cierto juego. La resistencia del índice de precios subyacente en EEUU continúa limitando las posibilidades de que una política monetaria más laxa vaya más alláy el repunte de agosto (2,3% a.) añadirá leña al fuego sobre el debate; debiendo de prestar especial atención a la evolución en los precios de los servicios.

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