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Publicado en CONSENSO Domingo, 30 de julio de 2017 08:00

Inversión Social Responsable en España: En avance 'ma non troppo'

Fernando Rodríguez | La gestión de activos que contempla al menos alguno de los criterios medioambientales, sociales o de buen gobierno empresarial de la Inversión Social Responsable (ISR) alcanza ya los 170.000 millones de euros en España, alrededor del 40% de la inversión colectiva total. Nuestro país se compara bien con Europea en el desarrollo de este enfoque, pero ni abundan los fondos 100% ISR ni la demanda representa una tendencia consolidada.

 

“La ISR está creciendo en España, pero queda mucho para acercarse a Francia –líder en Europa– o a Gran Bretaña, que lleva 25 años comercializando este tipo de productos”, explica Adrián García, responsable de Análisis y Estudios de Spainsif, la asociación española que se ha marcado como misión el fomento de los criterios ambientales, sociales y de buen gobierno corporativo en las políticas de inversión en nuestro país. Según los datos facilitados por Spainsif, los activos bajo gestión ISR han pasado de cero a 169.359 millones de euros en nuestro país en los últimos 15 años. La cifra representaría alrededor del 40% de los casi 450.000 millones de euros que mueve la inversión colectiva –fondos de inversión y de pensiones–.

 

La realidad es más prosaica si se tiene en cuenta que para contabilizar un fondo ISR basta con que este respete alguno de los múltiples principios contemplados por este enfoque inversor: la protección de la vida humana, el respeto de los derechos humanos, la defensa de la paz, la protección y promoción de la salud, la responsabilidad social de la empresa y el cuidado del medio ambiente. En la práctica, “casi todas las gestoras de entidades bancarias tienen lo que se denomina `filtros de exclusión´ negativos o basados en normas internacionales, de modo que no invierten en empresas que trabajan en la industria armamentística o relacionadas con el juego o el consumo de alcohol, por poner algunos de los ejemplos más generales”, dice el portavoz de Spainsif.

 

Un caso que ejemplifica porqué hay que interpretar con prudencia estas cifras del negocio ISR es Robeco. Esta gestora holandesa asegura que, aunque “la mayoría” de los fondos de inversión que distribuye en España –con un volumen gestionado total de 5.400 millones de euros– aplica criterios ISR a la hora de seleccionar los valores que componen sus carteras, los vehículos de inversión 100% sostenibles sólo representan 90 millones de euros. Robeco trabaja en este ámbito desde 1990 a través de RobecoSAM y creó el Índice de Sostenibilidad Dow Jones, en cuyo cuestionario sobre sostenibilidad participan más de 3.000 compañías de todo el mundo.

 

En este sentido, la distribuidora de productos y servicios financieros Morningstar, que acaba de tomar el 40% del capital de Sustainalytics –el proveedor global líder en análisis y rating ambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés)– y elabora índices y rating de sostenibilidad, ha detectado que solo el 2% de los activos totales bajo gestión en el mundo está invertido respetando al 100% los criterios ISR.

 

Sea como sea, los gestores utilizan crecientemente los criterios ISR para elegir los activos donde dirigir sus inversiones. Entre ellos, destacan los `filtros positivos´ –que ponderan más en las carteras las empresas con mejor impacto medioambiental, social o de buen gobierno corporativo–, la elección temática –productos que se especializan en iniciativas especificas referidas a esas tres orientaciones– o la integración directa en el análisis de esos criterios extra-financieros con el mismo peso que los ratios financieros tradicionales. “Sabemos que los gestores están considerando crecientemente estos criterios en sus tomas de decisiones porque pueden incidir en la rentabilidad y, sobre todo, en el riesgo”, argumenta Fernando Luque, analista de Morningstar. “Y, si no, que se lo digan a Volkswagen. Estos criterios van a ser a medio y largo plazo una fuente de rentabilidad para las empresas; no será la única, pero sí será un factor importante”, añade.

 

El empuje de la inversión ISR en el mundo ha venido de la mano de la mayor sensibilidad del inversor particular hacia los problemas medioambientales, sociales y de gobernanza –léase Cambio Climático; Exclusión Social e Inmigración y Escándalos Financiero-Contables–. “Los particulares se están subiendo al tren de la sostenibilidad ya que cada vez son más exigentes en ese sentido. De hecho, si miramos los activos gestionados siguiendo estas políticas tenemos que decir que la tendencia es muy alentadora ya que ahora mismo el 22% de todo los activos proviene de cliente particular, cuando solo hace cuatro años no llegaba al 4%. Todo esto indica que algo está cambiando de forma radical a la hora de gestionar las carteras. La sostenibilidad empieza a ser imprescindible para muchos inversores”, indican en la gestora Robeco.

 

Esta atracción parece ser especial en España: “Varios estudios han concluido que los españoles valoran los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo por encima de los inversores de la mayoría de países de nuestro entorno, habiéndose incrementado esta preocupación durante la crisis financiera de los últimos años”, se puede leer en el trabajo “Inversión Responsable. Impacto Social y Rentabilidad”, de la firma financiera Tressis.

 

Otro factor de este auge es la aparición de estudios académicos que desmontan la clásica tesis de que la inversión basada en criterios ISR es menos rentable que la basada en criterios sólo financieros. Con datos de este mes y analizando los tres años precedentes, la firma Lipper Global ha demostrado que los fondos ISR europeos de renta variable han rendido el 7,18% con una volatilidad del 16,9% en el periodo considerado, mientras el conjunto de los fondos de esta categoría han obtenido una rentabilidad del 6,24% con una volatilidad del 17,8%.

 

“En la gestión ISR, al seleccionar los activos, se les aplican filtros positivos y exclusivos, con lo cual acabas evitando o minimizando los problemas y los riesgos, sobre todo, en el ámbito reputacional”, explica Ignacio Perea, director de Inversiones de Tressis, firma que lleva 15 años asesorando a organizaciones religiosas y fundaciones con enfoque sostenible. Tressis dispone desde hace tres años de productos propios con este enfoque y, además, distribuye otro centenar de vehículos de inversión especializados de una treintena de gestoras. Perea aclara que en España el producto ISR es “minoritario por cultura inversora, demanda del público y poco conocimiento”, aunque “no es una moda, y está aquí para quedarse, dada la concienciación creciente –sobre todo, de generaciones nuevas como la de los Milennials– hacia estas problemáticas”.

 

En el caso de España, también ha contribuido a este crecimiento de la inversión responsable el aumento de la preocupación de las empresas al gestionar los planes de pensiones de los empleados, ya que muchas Comisiones de Control –el órgano gestor de estos– han impuesto sistemáticamente que en las decisiones de inversión se contemplen obligatoriamente los criterios ISR.

 

En cuanto a la oferta en el mercado nacional, procede mayoritariamente de gestoras foráneas de países con mayor tradición de inversión ISR –Natixis, Candrian, Deutsche, BNP, Pictet…–, aunque las nacionales –Bankinter, BBVA, Santander, Ibercaja y, más recientemente, Bankia…– no quieren quedarse atrás y están reaccionando. “En España hay comparativamente mayor proporción de fondos con buen rating de sostenibilidad que en la media de países europeos y, en cuanto a las empresas, nuestras compañías –sobre todo, las grandes– cumplen bastante bien los criterios de ISR y hay una veintena de ellas incluidas en los índices internacionales de sostenibilidad, lo cual no está nada mal”, cuenta Fernando Luque, analista de Morningstar.

 

“En definitiva, la sostenibilidad se está convirtiendo en parte de las políticas de inversión tanto a nivel institucional como particular, ya que la sostenibilidad es un catalizador que está cambiando los mercados, los países y las compañías. El impacto es tan profundo que afectara a la evolución de todos ellos en el largo plazo, por eso es tan importante aplicar estos criterios a la hora de gestionar todos los activos financieros, ya que, a fin de cuentas lo que te aportan es tomar decisiones de inversión mejor fundamentadas”, concluyen los expertos de Robeco.  

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