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Martes, 15 de octubre de 2019

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Publicado en CONSENSO Lunes, 09 de septiembre de 2019 08:40

¡Dejad mi dinero en paz!

Carlos Díaz Güell | "¿War on Cash?... 2008 recordó al crack del 29 y muchas personas de distintos países se apresuraron a sacar su dinero de los bancos... Algunos países estuvieron al borde de la bancarrota". La PSD2 (Payment Service Directive) que debía haber entrado en vigor el 14 de este mes lleva a reflexionar sobre los riesgos de un mundo sin metálico, sin efectivo, solo con apuntes.

 

 

¿Resulta inevitable la eliminación del dinero en efectivo en el mundo? ¿A quién favorece esa medida iniciada haya ya hace años? ¿Está en peligro la libertad y la intimidad de los ciudadanos con esta medida que permite que todos estemos férreamente controlados por “el sistema”? ¿Consolida la “guerra contra el efectivo” el monopolio de la banca sobre el dinero y abre las puertas a un mayor control de la economía por parte de los bancos centrales? ¿Es lícito y ético que se usen argumentos de lucha contra el terrorismo y el narcotráfico en esa guerra contra el dinero de bolsillo”? ¿Volveremos al trueque?

 

Estas y otros muchos interrogantes se plantean cada vez con mayor frecuencia a medida que va aumentando la presión sobre los ciudadanos para que asuman la desaparición del dinero en efectivo que ha estado rigiendo la vida comercial entre los hombres desde que se dio por liquidada la práctica del trueque. Muchos son los que consideran que este es un paso más, dentro de una guerra más amplia que es la que mantienen los Estados contra la población por controlar a sus ciudadanos y limitar sus libertades.

 

La “Guerra contra el Efectivo” o “War on Cash”, que es como se conoce esta iniciativa en medio mundo, se libra en muchas trincheras y es una guerra desigual ya que los defensores de la libertad individual, de preservar la privacidad y la intimidad, representan una fuerza menor frente al poder desplegado por los Estados, las tecnológicas o la banca, que esperan conseguir algún tipo de beneficio con la desaparición del dinero de bolsillo. Todo vale en esta guerra y si hiciéramos caso a las campañas puestas en marcha para favorecer esa transición, tendríamos que pensar que todos los que usan efectivo son delincuentes, evasores de impuestos o terroristas. En 2008 el mundo sufrió un cataclismo económico que recordó al crack del 29 y dos años después una crisis financiera de gravedad considerable. En ese año, muchas personas de distintos países se apresuraron a sacar su dinero de los bancos y, si es cierto que el sistema financiero estuvo tan cerca del colapso como se dijo, la reacción ciudadana estuvo más que justificada porque en ese momento había razones muy legítimas para sacar el dinero de los bancos en donde estaba depositado, algo que en muchos casos la clientela no tuvo la opción de hacer.

 

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