Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Domingo, 12 de julio de 2020

Pulse en el valor para ver ratios >

Publicado en GESTORES Sábado, 27 de junio de 2020 00:00

Valoraciones bajo estrés: los inversores están pagando más por menos beneficios en el corto plazo

Gilles Moëc y Chris Iggo (AXA IM) | Está surgiendo una verdadera brecha en el frente de la pandemia entre Europa y Estados Unidos. Es cierto que se descubren grandes focos de casos en Europa y el reciente incremento de la tasa de reproducción en Alemania llama la atención, pero en general la tendencia a la desaceleración del virus continúa.

 

En Estados Unidos, en cambio, la difusión del virus se está acelerando cada vez en más Estados y el incremento en las hospitalizaciones sugiere que esto no es resultado de incrementar el número de tests. Si hasta ahora el foco estaba en el peligro de una segunda oleada en invierno, ahora el riesgo es que la reapertura en el tercer trimestre del año podría ser más lenta o menos efectiva de lo esperado. Los mercados han contado hasta ahora con la potencia de fuego ilimitada de la política económica y, de momento, han acertado. Nos preocupa, sin embargo, el próximo otoño. Para entonces, muchas de las medidas de apoyo de emergencia estarán a punto de expirar. Los Gobiernos podrían centrarse entonces en estímulos de más largo plazo (por ejemplo, gasto en infraestructuras), que podrían dejar expuesta a la demanda durante unos meses. Nuestro escenario base es que para entonces la pandemia esté bien controlada en todas las economías desarrolladas, lo que reduciría la necesidad de un apoyo directo a las rentas. Pero si no se cumple esta previsión, entonces debemos prepararnos para una nueva sacudida.  

 

Esta sacudida en la recuperación podría ser especialmente problemática para la renta variable. Muchos índices están ya dentro de la horquilla del 10% de sus máximos previos al virus y algunos ya a la han superado, como es el caso del Nasdaq y el S&P 500. En algunos casos las valoraciones ya están bajo estrés. Los dividendos han sido recortados y el último consenso sobre la estimación de beneficios por acción para los próximos 12 meses están entre un 20% y un 35% por debajo del pico alcanzado antes de la crisis. Mientras tanto, los múltiplos del mercado se han incrementado. Dicho de otra manera: los inversores están pagando más por menos beneficios en el corto plazo.  

 

Comprar acciones hoy es como adquirir una opción de compra (call-option) sobre futuros beneficios. Y ahí radica el riesgo. Si nuestro escenario base no se materializa y algunas de las tendencias recientes en las tasas de infección en Estados Unidos y en los mercados emergentes causan una reevaluación general de las perspectivas macro, podría verse un retroceso significativo en la renta variable. La interdependencia del control de virus, el apoyo a las políticas y la creciente actividad es fundamental para la perspectiva del mercado. La decepción en cualquiera de esos factores socavaría los rendimientos para los inversores y probablemente requeriría aún más compromisos políticos para estabilizar los mercados y la confianza de los inversores. Por el contrario, un avance en la búsqueda de una vacuna constituiría una sorpresa al alza para los mercados y las expectativas de los inversores.