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Publicado en GESTORES Viernes, 28 de febrero de 2020 00:00

¿Sobran gestoras de fondos?

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Me gané algunos reproches cuando, mucho antes de la gran crisis financiera, afirmé que sobraban bancos. Lamentablemente, el estallido de 2008 me dio la razón: acabó con la mitad del sistema bancario español y dejó tocado a un sector que, a escala mundial, aún se está lamiendo las heridas. También la pregunta que titula este artículo puede parecer agresiva, pero las recientes fusiones entre grandes gestoras de fondos refuerzan una tendencia clara en el mercado de la inversión colectiva.

 

Un movimiento que responde a otra pregunta clásica: ¿Qué es más fácil, conquistar mercados o, directamente, comprarlos? Aunque la inversión colectiva no deje de crecer en todo el mundo, cada vez más entidades optan por la vía directa para ganar cuota de mercado: comprar a competidores, lo cual equivale a quedarse con la mayoría de sus clientes y con buena parte de su talento gestor… al menos en la medida en que lo permita la inevitable reducción de costes que supone toda fusión de empresas.

 

El pasado 18 de febrero, Franklin Templeton anunció que comprará Legg Mason. Pagará 4.500 millones de dólares. El resultado será sumar 1,5 billones de dólares en activos bajo gestión (1,38 billones de euros, cifra que supera a los 1,24 billones que alcanzó el PIB español en 2019).

 

Si en Estados Unidos surge una mega gestora capaz de superar en activos al PIB de la economía número trece del planeta, al otro lado del charco se anunciaba, justo un día antes, que Jupiter compraba el 100 por cien de Merian Global Investor (la antigua Old Mutual) por 469 millones de euros, para dar lugar a una entidad con un volumen de activos de 78.000 millones de euros. En la fusión británica puede haber influido no sólo la tendencia global a la concentración de entidades, sino también un Brexit que obliga a las gestoras de las islas a reforzarse de cara a los complicados tiempos que se avecinan.

 

Estas dos últimas fusiones entre grandes gestoras confirman una tendencia desatada hace ya mucho tiempo: en los últimos doce meses hemos asistido a fusiones de mayor o menor calado, como la compra del 34 por ciento de ERAAM por parte de Edmond de Rothschil, la adquisición de Secquaero por parte de Schroders… Operaciones que llegaron tras otras mayores, como las fusiones de Amundi y Pioner, de Janus y Henderson, de Standard Life y Aberdeen…

 

Los analistas del sector coinciden en que este proceso se acelerará, de modo que el número de gestoras de fondos siga reduciéndose durante los próximos años. Todas buscan ganar mercado y, además, diversificarse para ofrecer gamas aún más completas a los inversores. Franklin Templeton , por ejemplo, anunció que al comprar Legg Mason pretende reforzarse en la gestión renta fija, renta variable y activos alternativos. Jupiter, por su parte, gana con Merian capacidad en renta fija y en emergentes, por ejemplo. Resultado: gestoras más grandes, con gamas más amplias y con menos costes (y no sólo de gestión, sino también regulatorios y administrativos, que pueden suponer un 20 por ciento del total).

 

¿Siguen teniendo cabida las pequeñas gestoras en este mercado en proceso de concentración? Sin duda. Sobre todo si son cuerpos de élite: frente a los grandes ejércitos de gestores, los comandos híper especializados, ágiles, con pocos productos pero muy bien enfocados y con gestores que además se juegan su propio dinero en sus propios fondos, estarán entre los supervivientes. Sobre todo si el mercado de satura de dinosaurios que no digieran bien las fusiones. Frente a ellos, los pequeños mamíferos más evolucionados podrán sobrevivir con cierto éxito… incluso mientras continúen cayendo sobre el mercado meteoritos como el coronavirus, el Brexit o las continuas “trumpadas” del Despacho Oval.