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Martes, 26 de mayo de 2020

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Publicado en GESTORES Viernes, 03 de abril de 2020 08:00

¡Por ahí resopla!: Gestores que aprovechan las rebajas

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | ¡Por ahí resopla! La ballena blanca de las rebajas no deja de asomar su lomo, una y otra vez, en el agitado océano de los fondos de inversión. Desde hace semanas, cada vez que los gestores de fondos más atentos atisban la posibilidad de comprar a precios rebajados, dan la voz de aviso. Pero no sólo para adquirir valores de calidad abaratados en Bolsa, sino también (lo que es igual de importante) para adquirir participaciones de los fondos de inversión que ellos mismos gestionan.

 

 

Estos avisos se han multiplicado en los últimos tiempos, mientras muchos mercados parecen haberse acercado ya a su fondo. Justo cuando España acababa de prolongar quince días más el estado de alarma y mientras todo el mundo comenzaba a mirar con creciente temor a los demoledores efectos del “Corona-Trumpvirus” en Estados Unidos, una gestora me envió un artículo sobre el potencial del sector de la biotecnología (que tampoco ha salido indemne del castigo bursátil). Apenas unos minutos después, otra me convocó a una video conferencia titulada: “Covid-19: ¿recaída u oportunidad para la deuda de los mercados emergentes?”. Y una tercera entidad me remitió un informe sobre oportunidades de inversión en compañías de alta calidad que acumulan caídas de entre el 40 y 60 por ciento, pero cuya posición competitiva les permitirá salir reforzadas de la crisis y generar elevadas rentabilidades a largo plazo.

 

Como ya he repetido varias veces, crisis como la actual siempre abren los apetitos de los cazadores de gangas que, con perspectivas de largo plazo, rastrean precios bajos en los mercados. Y esto no es nada criticable. Al contrario. Es justo lo que los gestores más activos, y más acostumbrados a manejar el riesgo, deben hacer.

 

No se trata de arrojarse alegremente a las aguas. Los lunes y viernes negros (dos días con una bien ganada reputación de complicados) no dejarán de repetirse, a la vista de lo disparados que están los índices de volatilidad (que han tocado máximos históricos en los últimos tiempos) y de las incertidumbres que el maldito virus ha sembrado en la economía y los mercados. Pero en esos momentos los avisos a navegantes son no sólo para que mantengan la calma, sino para, quienes puedan, aprovechen las oportunidades.

 

Esta alerta de oportunidades a la vista se escucha especialmente entre algunos de los gestores que se juegan su propio dinero (un tema que tratábamos en el número dos de la revista GESTORES, el pasado mes de octubre). En muchas gestoras medianas y pequeñas, las más artesanales, todo el equipo de la entidad deposita sus ahorros en los productos que gestionan. ¿Qué mejor señal de confianza para el partícipe, que sabe que el gestor le cobra una comisión, pero que se está jugando también la piel, que está gestionando su propio dinero con el mismo rigor y dedicación que el de los inversores que han confiado en su fondo? Y en estos momentos de altibajos en los índices, el inversor puede estar algo más tranquilo si sabe que su gestor está esforzándose no sólo por el dinero de los partícipes, sino también por el suyo propio.

 

Con la volatilidad bursátil provocada por el coronavirus, y con la certeza (repetida una y otra vez desde estas mismas líneas) de que esta crisis pasará y de que además ofrece momentos para tomar posiciones con calma, no para deshacerlas con minusvalías o con plusvalías fiscalmente castigadas, algunos de los gestores más artesanales llevan semanas reforzando sus propias posiciones en los fondos que gestionan. Es una estrategia lógica y comparable a la de las compañías cotizadas que aprovechan las caídas bursátiles para aumentar sus autocarteras a precios bajos.

 

No se trata, por supuesto, de arrojarse a las olas alocadamente. La volatilidad y los altibajos van a dar repetidas oportunidades para lanzar arpones sobre los fondos de renta variable que abaraten puntualmente sus valores liquidativos. Ir comprando poco a poco, aprovechando los precios bajos, facilita lograr unos valores medios adecuados para quien quiera permanecer en estos fondos en plazos de tres, cinco o más años.

 

Porque también el plazo es aquí fundamental. En muchos fondos de renta variable, los inversores más nuevos, los que seguramente entraron en los productos atraídos por altas rentabilidades como las de 2019, suelen ser los primeros en asustarse cuando arrecia el temporal. Y estos partícipes se precipitan y dan órdenes de venta movidas más por el pánico que por la racionalidad. Esto supone, automáticamente, hacer minusvalías, ya que en la mayoría de casos compraron hace poco, cuando el fondo estaba muy arriba. Otros optarán por traspasar dinero a productos más conservadores, pero… ¿a cuáles? También la renta fija está sufriendo y los fondos que invierten a más corto plazo en ocasiones no logran rentabilidades suficientes para compensar la inflación y, en muchas otras, están incluso en pérdidas, moderadas, pero pérdidas. Por no hablar de algunos fondos de bonos de alto riesgo, los emitidos por empresas de baja calificación, con estrecheces financieras, que son precisamente las más vulnerables al enfriamiento económico que provoca el Covid-19.

 

Frente al pánico de los noveles, los inversores más veteranos, los que llevan mucho tiempo en los fondos de renta variable internacional y ya saben cómo se mueven, no sólo no venden, sino que están entre los que también aprovechan el aviso de “¡por ahí resopla!” para lanzar sus arpones e ir atrapando valores liquidativos abaratados.

 

Además, no olvidemos que los mercados están abiertos todo el año. No hay que precipitarse ni en uno ni en otro sentido. Es difícil no dejarse arrastrar por las tendencias generales de pánico, pero mantener la sangre fría suele ser lo más prudente, sobre todo cuando hablamos de fondos de inversión de renta variable internacional (los de bolsa nacional tienen, por definición, más riesgo, pues operan en un mercado más estrecho, razón por lo que en general me gustan menos). Conservar la calma en estos fondos internacionales, especializados en buscar ballenas blancas por todo el orbe, puede ser rentable a medio y largo plazo cuando estamos en productos que ya han demostrado un consistente historial de rentabilidad.

 

Tampoco faltan algunos fondos que, pese a la fama de ciertos de sus gestores, llevan años haciéndolo fatal y lo están haciendo aún peor en esta crisis. En esos casos, cuando el inversor arrastra varios ejercicios perdiendo dinero, lo lógico es hacer minusvalías y aprovecharlas fiscalmente para compensar eventuales plusvalías en los próximos cuatro años. Porque esperar que un fondo con cuatro o cinco años de mala trayectoria (y de estos hay unos cuantos) se recupere tal y como están los mercados, sí que es hundirse aún más entre las olas… pero para que el leviatán de las pérdidas devore una buena parte de tu dinero.