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Lunes, 25 de mayo de 2020

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Publicado en GESTORES Viernes, 03 de abril de 2020 07:00

Entre la esperanza y el temor

Stefan Scheurer (Allianz GI) | El coronavirus (COVID-19) tiene al mundo en vilo y, como consecuencia, a los mercados de capitales internacionales, que han oscilado entre la esperanza y el temor durante las últimas semanas: esperanza por que se logre contener la pandemia y temor a que la creciente propagación a nivel global del nuevo coronavirus provoque una importante ralentización del crecimiento económico mundial. Solo sabremos la verdad durante las próximas semanas.

 

¿Se puede ralentizar la propagación del virus? ¿En qué medida se verá afectada la economía? ¿Son eficaces las medidas monetarias y fiscales?

 

1) Ya podemos ver los primeros rayos de esperanza en el sector médico. Aunque se están investigando diversas posibilidades para avanzar en la investigación de un fármaco mediante inteligencia artificial, los resultados iniciales indican que los medicamentos existentes pueden acortar la duración de la enfermedad. En otros lugares, parece que la vida diaria comienza a recuperar la normalidad. Los consumidores chinos están volviendo a la acción y la producción del país se está reanudando poco a poco. Además, la vuelta a la normalidad en Wuhan parece estar muy cerca.

 

2) El hecho de que la pandemia haya llegado a los indicadores de la economía se refleja principalmente en los recientes indicadores adelantados y en los índices de los gestores de compras de la zona euro. Hay claros signos de un cambio de tendencia en el mercado laboral estadounidense. La interrupción de las cadenas de valor mundiales y la creciente limitación de la vida social están pasando factura. El impacto sobre la economía es grave, por lo que en las próximas semanas los economistas y los analistas ajustarán sus estimaciones de la actividad económica y las previsiones de beneficios, en algunos casos de forma considerable. En vista de estos acontecimientos económicos, la probabilidad de recesión en la economía mundial también ha aumentado considerablemente, por lo que ahora forma parte de nuestro escenario básico.

 

3) Para amortiguar las consecuencias de la crisis provocada por la COVID-19, los bancos centrales y los gobiernos han anunciado recientemente la puesta en marcha de unos planes financieros y de liquidez masivos sin precedentes, en algunos casos incluso más sólidos que durante la época de la crisis del mercado financiero de 2008/2009. Los bancos centrales de todo el mundo han reducido en parte sus tipos de interés de forma masiva y han anunciado nuevas y amplias medidas de apoyo a la economía. La Reserva Federal de Estados Unidos ha prometido que comprará bonos de deuda pública estadounidense y títulos respaldados por hipotecas de forma ilimitada, lo que supondría la reactivación de la flexibilización monetaria («QE», por sus siglas en inglés). Aunque es posible que la política monetaria sirva de poco para hacer frente a los imprevistos ocasionados por la oferta y la demanda, es importante garantizar el funcionamiento de los mercados y flexibilizar las condiciones de financiación en los mercados financieros. Sin embargo, parece que las políticas monetaria y fiscal se están convirtiendo en dos caras de una misma moneda, ya que muchos gobiernos están aplicando medidas de estímulo monetario y fiscal en serie. En algunos países, estas medidas se han convertido en el mayor programa de apoyo de la historia.

 

En las próximas semanas, es posible que los mercados de capitales (entre otros) sigan oscilando entre la esperanza y el temor, así como que la incertidumbre nos siga acompañando y que provoque importantes perturbaciones en muchas economías nacionales. Aunque todavía no parece vislumbrarse el fin de la caída del mercado, las contramedidas internacionales contra la pandemia tanto en el sector médico como en el económico siguen en marcha.

 

Ante esta situación, debemos actuar con precaución sin entrar en pánico.