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Sábado, 04 de abril de 2020

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Publicado en GESTORES Martes, 24 de marzo de 2020 00:00

La recuperación debería ser rápida por naturaleza, a diferencia de 2008 la banca está saneada y los balances desapalancados

Ludovic Colin (Vontobel AM) | En los últimos días, el mercado ha entrado en un período de debilidad provocado inicialmente por las incertidumbres en torno al coronavirus y luego amplificado por el estallido de una guerra de precios del petróleo entre Arabia Saudita y Rusia. El aumento de la volatilidad ha causado trastornos en los mercados, pérdida de confianza de los inversores, falta de liquidez y diferencias sustanciales de precios al desaparecer las ofertas en el mercado.

 

¿Es esta vez diferente? Algunos de los inversores más experimentados ya vivieron las turbulencias de los mercados en 2008, incluso ya sufrieron las de 1987. En todas esas ocasiones pasamos por lo que parecía ser el Armagedón financiero. En un momento en el que el índice VIX sube hasta niveles no vistos desde la Crisis Financiera Global de 2008, se produce la caída más rápida de bolsa estadounidense desde máximos en la historia, y los tipos de EE.UU. se desploman 130 puntos básicos en unas pocas semanas a los mínimos históricos de todos los tiempos, ¿estamos frente a un "Armagedón financiero bis repetita" o es "esta vez es diferente"?

 

El escenario central con el que trabajamos es el último. Las noticias positivas que se esconden detrás de las nubes de incertidumbre son los grandes programas fiscales y monetarios que se están lanzando ahora al mercado, teniendo que en cuenta que queda aún más potencia de fuego aún por desplegar. Esto se está haciendo pronto y de manera amplia y coordinada. Los paquetes de medidas monetarias de los bancos centrales ya están empezando a funcionar y estamos viendo que se acercan los primeros signos de estabilización.

 

Pero para nosotros, la principal diferencia con respecto a 2008 es que ahora no hay presión de financiación sobre el sector bancario. Los bancos están sanos, especialmente en EE.UU. Los balances están desapalancados, tienen un acceso casi ilimitado a la financiación a través de las TLTRO (operaciones de refinanciación a más largo plazo) o a través de los servicios de la Reserva Federal de los Estados Unidos.

 

Ya no necesitan vender activos (de mala calidad, de alto riesgo) para cumplir con las exigencias de margen. Una recesión provocada por una crisis del sector bancario (como la de 2008) siempre es más dolorosa que una recesión por falta de demanda. Esta última puede abordarse mediante la política monetaria y fiscal, justo lo que se está haciendo en estos momentos.

 

Esperando una rápida recuperación. Las medidas fiscales concertadas adoptadas por los gobiernos significan que una vez que los aviones empiecen a volar de nuevo y los restaurantes vuelvan a abrir, no deberíamos ver un efecto dominó de quiebras en el sector empresarial. El resultado de esto sería una recuperación que debería ser rápida por naturaleza ya que la gente seguirá teniendo trabajo, seguirá teniendo dinero y la economía seguirá funcionando.

 

En nuestra opinión, esto no es un "si" nos recuperamos, sino un "cuándo" nos recuperaremos.

 

Todo esto depende del pico de propagación del virus, que, hay que reconocerlo, es algo que no hemos visto antes y que está afectando a las cadenas de suministro, ya que los trabajadores no pueden ir a trabajar. La noticia prometedora en el frente del virus es que muchos países europeos han aprendido la lección de Italia y se han encerrado más rápido, lo que debería ayudar a contener la propagación del virus. Ahora esperamos que este sea el caso en los EE.UU. también.

 

En resumen, esperamos que se mantenga este estrés en el corto plazo, debido a que continuará la incertidumbre sobre el impacto del virus tanto en los aspectos humano y como económicos, lo que a veces da lugar a titulares angustiosos.

 

Los responsables políticos están luchando por amortiguar la volatilidad. Creemos que tendrán éxito. A medio plazo, esperamos que el estímulo monetario distribuido por un sector bancario sano, y el estímulo fiscal a un consumidor que también lo sigue siendo, impulsen un fuerte repunte en la segunda mitad de 2020.

 

En lo que respecta a la guerra de precios del petróleo, fuimos testigos de estos bajos niveles actuales de precios por barril hace apenas unos años, en 2016. Los precios se recuperaron hasta niveles de alrededor de 85 dólares por barril en 2018. No creemos que ni a Rusia ni a Arabia Saudita les interese mantener los precios en estos niveles. Afortunadamente, la industria del esquisto de EE.UU. es flexible.

 

Esperamos algún tipo de acuerdo para salvar las apariencias, lo que debería aliviar la presión de los precios a la baja, a pesar de que esto puede tardar algún tiempo.

 

El reto para los inversores es mantener la calma y mantener sus carteras en un estado que les beneficie cuando llegue la recuperación.