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Publicado en GESTORES Viernes, 29 de noviembre de 2019 08:00

Fondos tecnológicos: cuidado con las BAADS

Manuel Moreno Capa (Director de GESTORES) | Los fondos de inversión especializados en las últimas tecnologías son productos de alto riesgo, aunque recomendables para carteras muy diversificadas y con visión de largo plazo.

 

También hay muchos fondos de renta variable internacional que cuentan con valores tecnológicos en sus carteras. Pero, cuidado: no hay que confundir a las tecnológicas de verdad y con potencial de futuro (inteligencia artificial, ciber seguridad, robótica, nanotecnología…) con esas otras ya no tan tecnológicas y que desde hace tiempo se conocen como las BAADD.

 

La sigla BAADD la acuñó, en enero de 2018, la revista “The Economist”. En opinión del prestigioso semanario británico, los gigantes tecnológicos Facebook, Google y Amazon son empresas BAADD, es decir “big, anti-competitive, addictive and destructive to democracy” (malas, anti-competitivas, adictivas y destructivas para la democracia).

 

Las compañías componentes de este triunvirato económica y socialmente dictatorial (es decir, todo lo opuesto a los criterios tan en boga de la inversión socialmente responsable, o ISR) se han ganado a pulso la malsonante calificación de BAADD. Yo hace tiempo propuse que esta sigla podríamos traducirla libremente al castellano con esta otra igual de malsonante: “MAALAAS”. Y cada vez más gente piensa que se la merecen, debido a la plaga tóxica que, de un modo sigiloso pero implacable, han extendido sobre el planeta. Ya no hay que considerarlas auténticas compañías tecnológicas, a la vanguardia de la economía del futuro: comenzaron con un impulso tecnológico, pero se han convertido en monopolios que además, con sus nocivas prácticas fiscales, laborales y sociales (¿hablamos del uso irregular de datos?) cada vez se alejan más de lo que cualquier gestora de fondos considera una inversión socialmente responsable.

 

A la última demostración de cómo estas compañías BAADD se distancian cada vez más de la sociedad (por más que sus servicios los consuman millones de personas) asistí hace pocos días: el pasado 25 de septiembre, la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) entregó sus tradicionales premios Tintero y Secante. Los Tinteros galardonan cada año a las personas y entidades que más apuestan por la transparencia informativa. Un valor social y económico en alza, sobre todo a la vista de que la falta de transparencia, particularmente en el sector financiero, fue uno de los gérmenes de la gran crisis que sufrimos desde hace más de una década. Curiosamente, es el sector financiero el que, para no repetir errores pasados, está haciendo un mayor esfuerzo de transparencia en los últimos tiempos. Por tanto, no sorprende que los premios Tintero de este año (adjudicados por los más de 260 profesionales del periodismo económico que integramos la APIE) fueran a parar a Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, a Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank, y a Pilar González de Frutos, presidenta a la patronal aseguradora UNESPA.

 

Pero lo más llamativo se produjo en los premios Secante, los que señalan a las compañías que hacen todo lo contrario y suspenden en transparencia informativa. Hay que decir que algunos Secante, tras recibir tal galardón, se han esforzado tanto por cambiar que, años después, han conseguido el ansiado Tintero. A eso se comprometió el primer premio Secante de este año, Esther Alcocer Koplowitz, presidenta de FCC. “Me merezco el premio”, reconoció. Pero acto seguido declaró su intención de esforzarse por lograr el Tintero en la siguiente edición.

 

Koplowitz tuvo, por supuesto, la elegancia de acudir en persona a recoger el galardón, algo habitual entre quienes lo han recibido en otras ediciones. Pero los otros dos premiados ni se presentaron ni justificaron su ausencia. Norman Sorensen, presidente de la casa de apuestas CODERE, ni apareció ni delegó en nadie para recoger su Secante. Tampoco sorprende. ¿Alguien puede pensar que una firma como ésta hará alguna vez esfuerzos por parecer una empresa socialmente responsable y transparente?

 

Más llamativa aún fue la otra ausencia: Mariangela Marseglia, principal responsable de Amazon para España e Italia, alegó que no acudía “por política de empresa”. Que es tanto como reconocer que compañías como ésta, antes-tecnológica y ahora más bien almacenista y distribuidora gigante, que depende de las furgonetas tanto como de los ordenadores, no es aficionada a dar la cara ni a reconocer errores. Es su “política de empresa” y, encima, lo reconocen. Los miembros de la APIE otorgaron a Amazon el premio Secante precisamente por las insuficiencias y falta de transparencia en los datos que este tendero gigante on-line suele facilitar (o, más bien, no facilitar).

 

Es sólo un detalle de cómo se comportan las BAADD. No olviden, por tanto, considerarlo cuando inviertan en fondos que tengan fuertes posiciones de estas empresas en sus carteras. Y no olviden tampoco que el hecho de haber generado una economía tan abierta está en el germen de su complejo futuro: cada vez están más acosadas por los legisladores debido a sus malas prácticas fiscales, monopolísticas y relativas al tratamiento de datos. Y cada vez más compañías están descubriendo que, con osadía y una buena tecnología, pueden comenzar a desmontar los monopolios de estos descomunales emporios. Hoy en día, hasta el comercio de barrio comienza a despuntar en las ventas on-line, sin necesidad de pasar por el gigante merecedor del premio Secante-2019 cuya “política de empresa” consiste en esquivar a los periodistas de información económica. ¿Esquiva también a los reguladores fiscales o de la competencia, a las agencias de protección de datos y hasta a los sindicatos?

 

Supongo que les gustará menos que sean los grandes inversores quienes comiencen, antes o después, a esquivar a estas BAADD.