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Publicado en Noticias Premium Miércoles, 17 de junio de 2020 00:00

David Fyfe: "Occidental tiene problemas, quizás alguien esté interesado en comprar sus activos"

Pablo Pardo (Washington) | “Con el cuello de botella del almacenamiento y a estos precios, muchos productores de petróleo de EEUU, que nunca llegaron a tener cash flow positivo, se quedarán fuera del mercado", explica David Fyfe, el economista jefe de Argus. “Nuestra previsión es que hasta octubre pueden desaparecer 3 millones de barriles/día.
 Es un proceso de ajuste, de redimensionamiento del sector,
 que ya estaba en marcha, y que el Covid-19 ha acelerado. El modelo de negocio de muchos de los productores marginales, muy pequeños, se está derrumbando”. 

 

Una de las historias más apasionantes de la economía mundial en 2002 es el colapso del precio del petróleo. Primero, fue una disputa entre Arabia Saudí y Rusia. Moscú quería unos precios más bajos que Riad para expulsar del mercado a los pequeños productores de EEUU que obtienen lo que se llama ‘petróleo de esquisto’ –‘shale’ por su nombre en inglés– por medio del controvertido método de extracción conocido como ‘fracking’. Eso irritó al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman, que aumentó la producción de su país y desencadenó una guerra de precios sin cuartel contra Rusia. Todo ello coincidió, encima, con el coronavirus. El resultado fue el mayor desplome del precio del barril en 30 años.

La caída del petróleo ha reforzado las tendencias deflacionarias en las economías industrializadas que aún están tratado de recuperarse de la Covid-19. También ha pulverizado el sector del ‘fracking’ en Estados Unidos. Entre los damnificados en ese país está el multimillonario Harold Hamm, amigo personal de Donald Trump –de quien se rumoreó en 2016 que iba a ser secretario de Energía– y cuya fortuna ha caído en más de la mitad este año, hasta los 4.500 millones de dólares. La crisis ha alcanzado tales proporciones que Trump ha destinado una parte de las medidas de estímulo para contener el colapso económico causado por el coronavirus al rescate de las petroleras. Ése es un cambio geopolítico de primera magnitud, porque, gracias a la expansión del ‘shale’, iniciada en 2010, EEUU se había convertido en el primer productor mundial de crudo. Pero ese petróleo es mucho más costoso de obtener que el de Arabia Saudí y Rusia. Y, con los nuevos precios, parece evidente que una parte de esa producción se ha ido para no volver. No es la única transformación causada por el petróleo barato. Para Venezuela va a tener consecuencias catastróficas, y para Irak, Irán y otros países es, también, un golpe muy duro. David Fyfe, economista jefe de uno de los mayores proveedores de precios de materias primas del mundo, Argus, es consciente de que el mercado del petróleo no va a volver a ser igual tras este desplome de la demanda. Los precios tardarán años en recuperarse –si lo logran– y la producción de EEUU va a ser menor. En su opinión, estos cambios marcan el inicio de la recuperación del poder en el mercado de la llamada OPEP+, es decir, la Organización de Países Exportadores de Petróleo (en la práctica, un grupo totalmente dominado por Arabia Saudí) y otros grandes productores, como Rusia, Noruega, y México, que a menudo coordinan su producción con ellos.

 

¿Durante cuánto tiempo permanecerá la debilidad en el precio del crudo?

Depende de la salida del Covid-19. Nosotros asumimos que el bloqueo se levantará gradualmente y que para el tercer trimestre de este año, podemos ver una paulatina recuperación que irá tomando impulso a medida que la demanda vaya creciendo. Porque el desplome de la demanda no ha tenido precedentes. La otra cara de la moneda es que hemos visto a los productores estadounidenses, y productores canadienses, reducir la producción porque se están quedando sin espacio para almacenar el crudo. Y a eso se suma una reducción de la producción de la OPEP+ de 10 millones de barriles diarios de aquí a junio (que se ha prorrogado otro mes en la última reunión) y de 8 millones a continuación. El problema es que esa respuesta de la oferta tardará tiempo en notarse, por lo que creemos que los precios seguirán siendo muy débiles el segundo trimestre y potencialmente en el tercero, así que no vemos ningún aumento significativo en los precios hasta el final del verano, e incluso entonces creo que será una recuperación muy lenta. Pero si tenemos la combinación de una demanda que comience a reequilibrar el mercado en el cuarto trimestre del año y en el primero del que viene, es probable que los precios pasen a un rango superior a finales de 2020 y tal vez más en 2021. Pero, para que se dé eso, hay dos factores determinantes. El primero, que no haya un repunte del coronavirus. Y el segundo, que la OPEP+ sea disciplinada y sus miembros no sobrepasen sus cuotas. Si esas condiciones no se cumplen...

 

El gran elemento ‘disruptor’ del mercado en la última década ha sido el ‘shale’, el petróleo de esquisto de EEUU, que así ha llegado a producir más de 11 millones de barriles/día, como Arabia Saudí. ¿Qué significan estos precios para esa actividad?

Muchos productores de petróleo de EEUU se quedarán fuera del mercado. Pero eso no es nuevo. Ya en 2019 hubo un número considerable de quiebras en EEUU. Así que era un proceso de ajuste, de redimensionamiento del sector, que ya estaba en marcha, y ahora ha sido acelerado por el Covid-19. El modelo de negocio de muchos de los productores marginales muy pequeños se está derrumbando. 

 

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