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Martes, 15 de octubre de 2019

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Publicado en CONSENSO Viernes, 13 de septiembre de 2019 00:00

La falta de un gobierno estable en un espacio tan dilatado de tiempo empieza a ser preocupante

Joan Tapia (Barcelona) | La confianza del consumidor se desploma por las malas expectativas internacionales y por la persistente dificultad de formar un gobierno estable. Releyendo mi crónica escrita el pasado 11 de julio, me encuentro con que todas las incógnitas e inquietudes apuntadas se han ido confirmando.

 

 

Pero además el panorama tiende a ensombrecerse. No solo no hubo investidura a finales de julio, sino que las posibilidades de que no la haya tampoco en septiembre y vayamos a elecciones generales el próximo 10 de noviembre se han incrementado sustancialmente. Incluso si hubiera investidura, la inestabilidad política seguiría siendo alta, porque la sintonía entre el PSOE y Podemos -la única fórmula hoy posible- se ha ido demostrando que es casi inexistente. Aunque hubiera investidura, la estabilidad no estaría garantizada.

 

Esta realidad perjudica también que pueda continuar lo que en julio me atreví a calificar de “milagro español”: la pervivencia durante más de tres años de un alto ciclo expansivo (fuerte crecimiento y creación de empleo) en un marco de continua inestabilidad política que se inicia cuando el PP pierde su mayoría absoluta a finales del 2015 y que no se ha logrado corregir pese a haberse celebrado desde entonces dos elecciones generales, la de junio del 2016 y la de abril del 2018. La dificultad de que la economía siga creciendo con fuerza (más que la mayoría de nuestros socios europeos) pese a una creciente inestabilidad se vislumbra cada día más complicada y difícil.

 

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