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Martes, 15 de octubre de 2019

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Publicado en GESTORES Jueves, 05 de septiembre de 2019 00:00

La relación entre el PER del S&P 500 y el índice de volatilidad ha disminuido

Hans-Jörg Naumer (Allianz GI) | Dejamos atrás unas semanas de inquietud en los mercados. Estuvieron marcadas por unas expectativas y preocupaciones recurrentes en torno a la geopolítica (primero la escalada de la guerra comercial, después los indicios de distensión en la cumbre del G7), una economía mundial cuya tendencia se sigue debilitando y, por último, una esperanza engañosa de que los bancos centrales del mundo entero consigan enderezar la situación.

 

Sin embargo, cuando se amplían las primas de riesgo, las inversiones se aparcan a causa de la mayor incertidumbre y se va erosionando la confianza; poco a poco, incluso entre los consumidores, la liquidez barata de los bancos centrales no puede constituir, por sí sola, un arma milagrosa.

 

Hay que acabar reconociendo que el dinero barato de los bancos centrales conduce a una actitud de soberbia, y esta suele resultar perjudicial. Todavía no hemos alcanzado esa fase de soberbia, pero ya está llamando la atención el hecho de que los mercados de acciones y bonos estén bailando al son de distintas melodías. La liquidez parece estrechar las primas de riesgo. Mientras que el segmento de renta variable parece estar regido por la esperanza de que los bancos centrales consigan evitar una recesión, los mercados de bonos soberanos se han ido sumergiendo en el terreno de los rendimientos negativos. Más del 30% del mercado mundial de bonos soberanos ofrece rendimientos negativos. En la zona del euro, esto afecta al 60% de todos los bonos soberanos y a prácticamente el 100% de los del Estado alemán. En Estados Unidos la curva de los tipos de interés muestra una estructura inversa, lo cual refleja la expectativa de que la mayor economía del mundo se declare en recesión a lo largo del próximo año.

 

Todavía no se ha llegado a ello y podría evitarse, de manera que la geopolítica continúa siendo el catalizador más importante en los próximos meses. Como regla general, cuantos menos obstáculos se pongan al comercio mundial, mejor para la economía, los mercados y las personas.

 

Las caídas de las bolsas han dejado unos mercados de renta variable con mejor aspecto. Al menos, la relación entre el PER del S&P 500 y el índice de volatilidad ha disminuido, lo que no es una mala señal.

 

Con una inflación baja pero positiva y una generalización de los rendimientos negativos, preservar el valor del patrimonio se ha vuelto más difícil, pero es un esfuerzo que, en mi opinión, merece la pena.