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Lunes, 16 de diciembre de 2019

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Publicado en GESTORES Lunes, 12 de agosto de 2019 00:00

Solo unos datos sólidos podrían levantar los ánimos lastrados por el conflicto comercial

Hans-Jörg Naumer (Allianz GI) | Desde el punto de vista de los datos, la semana pasada no pudo empezar mejor. En Estados Unidos, Reino Unido, Japón y los países BRIC (Brasil, Rusia, la India y China) se incrementaron varios de los indicadores adelantados. En la Eurozona, en cambio, el panorama fue más heterogéneo.

 

 

El índice de gestores de compras perdió impulso, aunque se mantuvo por encima del umbral expansivo de 50. La producción industrial se redujo al mismo tiempo que, contra todo pronóstico, crecía con fuerza la entrada de pedidos alemanes en el sector de la industria. Sin embargo, estos hechos constatados no parecieron propiciar casi ningún movimiento en los mercados de capitales.

 

Por lo que respecta a la renta variable, continuó la caída que había comenzado el viernes de la semana anterior a causa, una vez más, del conflicto comercial entre Estados Unidos y China. El hecho de que el banco central chino permitiera inesperadamente que el yuan siguiera depreciándose frente al dólar se interpretó como una señal de que el gigante asiático había recogido el guante. A mediados de semana se apreciaron leves signos de recuperación.

 

Lo que de verdad ayudaría a levantar los ánimos comerciales son unos datos económicos sólidos. Sin embargo, es muy probable que el conflicto comercial se deje sentir cada vez más en los datos y que se refleje ya no solo en los indicadores y las previsiones, sino en la cruda realidad.

 

Así pues, durante la próxima semana la atención se centrará en los siguientes puntos: las previsiones económicas del ZEW para Alemania y la zona euro (martes); la producción industrial de China y la Eurozona y el crecimiento del PIB en Alemania y la zona euro en el segundo trimestre (miércoles); el aprovechamiento de la capacidad de la economía japonesa, el índice de la Reserva Federal de Filadelfia, las peticiones iniciales de subsidio de desempleo y las ventas al por menor en Estados Unidos (jueves), y el índice de confianza del consumidor de la Universidad de Míchigan para la economía más grande del mundo (viernes).

 

Entre tanto, nuestro propio índice global, el Macro Breadth Index, ha sufrido su decimosexta caída de los últimos 18 meses. Los datos de Estados Unidos y Europa, estables o ligeramente mejores, se han visto tremendamente contrarrestados por la debilidad de Japón y de los países emergentes, entre ellos China. Los datos de inflación también han experimentado un retroceso generalizado. El único punto positivo es que, a pesar del declive del impulso económico y del aumento de los riesgos bajistas a medio plazo, los macroindicadores de alta frecuencia siguen apuntando a una baja probabilidad de recesión en un futuro próximo.

 

Sin embargo, el reciente recrudecimiento del conflicto comercial entre Estados Unidos y China incrementa sin ninguna duda la vulnerabilidad de la economía mundial. Así pues, la senda económica continuará dependiendo sobre todo de la geopolítica, mientras la política monetaria (véase el último paso dado por la Reserva Federal) queda relegada a un segundo plano. La política monetaria trata de anticiparse a los acontecimientos, pero es susceptible al clima político en general.