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Publicado en INTERNACIONAL Miércoles, 19 de septiembre de 2018 07:00

Los problemas de la banca siguen: el BCE advierte de los elevados niveles de préstamos problemáticos

Intermoney | El martes comenzaba a la sombra de la imposición por parte de Estados Unidos de aranceles del 10% a productos chinos por valor de 200 mm. $, los cuales serían efectivos a partir del próximo 24 de septiembre y podrían aumentar al 25% en 2019.

 

 

 

La lista de bienes penalizados va más allá de los productos industriales y alcanza a muchos bienes de consumo, lo cual acabará por pasar factura más rápidamente a la inflación en Estados Unidos y a los recursos disponibles de los estadounidenses.

 

 

Desde el Ministerio de Comercio de China se apuntaba que no hay más opción que la toma de represalias contra los últimos aranceles de Estados Unidos, apuntándose a un aumento de los aranceles aplicados a productos estadounidenses por valor de 60 mm. $. Con esta medida, las autoridades chinas esperan que el país norteamericano rectifique su decisión, lo que contrasta con las amenazas vertidas por el beligerante Trump acordes con la aplicación de más aranceles a otros 267 mm. $ en productos chinos. Un paso que se daría en una tercera fase, siempre y cuando China tome represalias.

 

La escalada arancelaria hacía que las negociaciones comerciales entre ambos países, programadas para la próxima semana en Washington, estuvieran más que en entredicho. En este escenario, desde China se afanaban por transmitir una imagen de normalidad y confianza a los mercados, manteniendo el cruce entre el yuan y el dólar en 6,85 USDCNY mientras que el CSI 300 cotizaba en 3.333 puntos.

 

Sin dejar la esfera emergente, el Gobierno de Argentina presentaba en la Cámara de Diputados el borrador del proyecto de ley de presupuestos para 2019, el cual recoge una caída del PIB del -0,5% y una inflación del 23% después de acabar 2018 en el 43%. No obstante, el plato fuerte eran las metas para el déficit público primario que pasarían del -3,2%, -2,2% y -1,2% establecido a principios de año para 2018, 2019 y 2020, respectivamente, a situarse en -2,7%, 0,0% y +1%. En otras palabras, se plantea un ajuste rápido y agresivo que posiblemente derive en una corrección del PIB suprior a la recogida en los presupuestos.

 

Entre el ruido emergente, también cabía señalar los nuevos mínimos de la rupia india que cedía hasta 72,96 frente al dólar. Así, los mencionados emergentes seguían copando el protagonismo, aunque también se daban algunas informaciones relevantes en Europa. El presidente del BCE, Mario Draghi, volvía a alertar de los elevados niveles de préstamos problemáticos en los balances de algunas entidades de la zona euro, lo cual limita su capacidad para financiar la actividad económica. De forma que animaba a la aceleración del saneamiento de este importante débil.

 

Los problemas de la banca europea siguen sin acabar de solucionarse y el futuro del presupuesto de Italia de 2019 sin clarificarse. Desde el país transalpino, se insiste en que respetarán los compromisos acordados con la UE, pero también que se abordarán las necesidades sociales de la nación. Un difícil juego de equilibrios desde el punto de vista del propio discurso pero, sobre todo, de la acción política. De hecho, se apunta que el viceprimer ministro, Luigi Di Maio, podría haber advertido de las consecuencias al ministro de Economía, Giovanni Tria, en caso de que este último se oponga a financiar una propuesta para introducir un ingreso universal. Sin embargo, los inversores se quedaban con lo positivo y las compras dominaban en la deuda italiana, cediendo el 2 años -7,3 p.b hasta 0,630%.

 

A pesar de las fricciones entre China y Estados Unidos y la pervivencia de los problemas emergentes, las bolsas cerraban en positivo en ambos lados del Atlántico (Eurostoxx50 +0,37% y S&P500 +0,54%), mientras que en los treasuries predominaban las ventas con el T-Note a 10 años situando su rentabilidad de nuevo en torno al 3,05%. Por su parte, el euro seguía coqueteando con el 1,17 frente al dólar y, en clave de materias primas, el precio del Brent y del WTI repuntaba hasta 79$ y 70$, respectivamente, después de conocerse que la OPEP no estaría preparada para aumentar la producción y compensar la disminución de los suministro de Irán ante unos saudíes que se encontrarían cómodos con precios por encima de 80$/barril.

 

Por último, en Japón, la última reunión del BoJ revelaba un mantenimiento de la estrategia monetaria (tipo de interés objetivo a corto plazo en -0,1%) y auguraba el mantenimiento de la política extremadamente generosa “durante un periodo largo de tiempo”. En cuanto al crecimiento, la autoridad monetaria nipona se mostraba confiada en que la economía mantendría su senda de “expansión moderada”, si bien manifestaba su preocupación hacia los riesgos derivados de las tensiones comerciales. Estas podrían derivar en un enfriamiento de la inversión y del crecimiento global.  

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