Usamos cookies propias y de terceros para mejorar servicios y mostrarle publicidad de su preferencia mediante el análisis de sus hábitos de navegación. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso.

Martes, 11 de diciembre de 2018
Pulse en el valor para ver ratios >
Publicado en CONSENSO Martes, 11 de diciembre de 2018 00:00

¿Qué espera el mercado del 2019?

Francisco Vidal (Intermoney) | Los desafíos que afronta el comercio han ocupado muchos titulares, llevando a que se preste menos atención a otras cuestiones como el aumento de la deuda a escala global o las consecuencias de una lectura inadecuada del nivel de llegada de los tipos oficiales en Estados Unidos.

 

En cuanto al aumento de la deuda, estamos ante un importante riesgo que excede la realidad de 2019 y que podemos definir como un “rinoceronte gris”, es decir, una amenaza altamente obvia pero ignorada en el momento actual. Por ejemplo, de acuerdo con los datos del Banco de Pagos Internacionales (BIS por sus siglas en inglés), al término del primer trimestre de 2018 la deuda global del sector no financiero se situó en el 246,1% del PIB frente al 208,7% de mediados de 2008. Por su parte, el FMI alertaba recientemente de la deuda de los gobiernos, las empresas y los hogares en las economías cuyos sectores financieros son de importancia sistémica a escala mundial, pues “ha aumentado de alrededor del 200% del PIB hace una década a casi 250% hoy en día”.

 

En relación con el punto expuesto y retornando a datos del BIS, debe tenerse en cuenta el aumento de las empresas zombie amparado por la generosidad de las políticas monetarias de los grandes bancos centrales. Unas empresas que podemos definir como aquéllas cuyo coste del servicio de la deuda no puede ser cubierto por sus ganancias durante un prolongado periodo de tiempo. En el futuro, las políticas monetarias serán menos generosas y de acuerdo con los estudios del BIS, dichas empresas habrían aumentado hasta superar ligeramente el 12% del total, en base a una definición amplia, y rondarían el 6% si tomamos una más restrictiva.

 

En este contexto no debe despreciarse un riesgo que está emergiendo como es la infravaloración por parte de los mercados del potencial endurecimiento de los tipos oficiales en Estados Unidos. Una situación que podría agravarse en el corto plazo, provocando posteriormente un ajuste brusco al alza de la rentabilidad demanda a la deuda soberana estadounidense con las implicaciones que esto tendría sobre los mercados globales y, en especial, las condiciones de financiación. De darse este extremo, convendría recordar otro punto débil apuntado desde el FMI: “algunos bancos internacionales presentan cuantiosas tenencias de activos más ilíquidos y opacos. Las valoraciones de activos siguen siendo excesivas en varios sectores y regiones, y las normas de concesión de crédito están deteriorándose”.

 

Por último, en clave puramente europea, los riesgos políticos suelen estar muy presentes, si bien debe tenerse en cuenta que afrontamos otro gran desafío como es la renovación de la presidencia del BCE, el próximo octubre, y la posibilidad de asistir a la renovación de la presidencia de la Comisión Europea. Tanto Draghi al cargo del BCE, como Juncker primero en su papel de presidente del Eurogrupo y después de la Comisión, se han caracterizado por su capacidad para generar acuerdos clave en momentos difíciles y comandar estrategias que han resultado decisivas para superar los momentos más difíciles de la zona euro y la UE. Por lo tanto y aunque existe la posibilidad de la renovación de Juncker, afrontamos el riesgo de que dos instituciones clave para Europa puedan ser ocupadas por personas con un perfil muy distinto a las actuales.

 

José Luis Herrera (CMC Markets)

 

Los riesgos de cara al 2019, en mi opinión, son los siguientes: a pesar de que según las últimas declaraciones del presidente de la Fed en relación a que los tipos de interés están más cerca de un nivel neutral podrían interpretarse como que hay menos posibilidades de que haya un total de cuatro subidas de tipos a lo largo del 2019, el escenario de cara al próximo ejercicio sigue siendo de continuidad de subida de tipos.

 

Existe incluso la posibilidad de que el comienzo de la senda de subidas de tipos en Europa se produzca el próximo año, por lo que este puede ser un riesgo nada desdeñable. Todo depende en todo caso del tipo de compañía en la que nos centremos, ya que aquellas incluidas en el sector bancario podrían verse incluso beneficiadas por un proceso de normalización monetaria.

 

Los riesgos derivados del “punto del ciclo” en que nos encontramos: próximos a cumplir diez años de ciclo alcista en las bolsas de Estados Unidos, existe la posibilidad de que estemos próximos a un escenario de corrección más profunda, ante el cual sería difícil abstraerse. No obstante, podría producirse un último “latigazo” alcista antes de una hipotética corrección, que no necesariamente tendría que tener lugar en profundidad ya que podría producirse en tiempo mediante un amplio lateral.

 

La renta fija podría ofrecer rentabilidades que hagan atractivo su posicionamiento por parte de los inversores, lo cual podría ir en detrimento de la renta variable. Habría que vigilar de cerca los bonos de referencia. Esto puede traer también como consecuencia la necesidad de seleccionar correctamente las compañías en las que invertir, diferenciando entre aquellos sectores que podrían comportarse mejor en un escenario como el previsto.

 

José J. Fdez-Figares (Link Securities) 

 

Entre los principales riesgos que pueden afrontar las compañías el próximo año destacaría los siguientes:

 

  • Una desaceleración económica más pronunciada de lo esperado de las economías desarrolladas;

 

  • Que se enquiste el conflicto comercial entre Estados Unidos y China y se extienda la imposición de tarifas a otras economías/regiones;

 

  • Que finalmente se dé un brexit duro, factor que penalizará sobre todo a la economía del Reino Unido pero del que no quedaría indemne la de la UE;

 

  • Que la situación política en países como Italia y España se complique aún más, lo que terminaría afectando al crecimiento económico de estas economías y a su credibilidad de cara a los inversores internacionales.

 

Las oportunidades vendrían de la mano de un mayor crecimiento económico del estimado tanto en países en vías de desarrollo como en países desarrollados como los pertenecientes a la Zona Euro. Actualmente el escenario macro que contemplan los mercados es bastante negativo. Sin embargo, si la Fed, como parece que puede ocurrir, empieza a ralentizar el proceso de alzas de tipos y el BCE retrasa el inicio del mismo hasta finales de 2019 o principios de 2020, la economía mundial podría evolucionar mejor de lo esperado, lo que ofrecería una interesante oportunidad para muchas cotizadas. Para que ello ocurra, amenazas como la guerra comercial entre Estado Unidos y China y la inestabilidad política en la Zona Euro deberían remitir. En este último caso, entendemos que las elecciones al Parlamento europeo de 2019 serán muy importantes ya que un aumento significativo de la presencia de los partidos populistas de extrema derecha y extrema izquierda en el mismo sería muy preocupante para el futuro político y, por ende, económico de la región.

 

Ofelia Marín-Lozano (1962 Capital SICAV)

 

Los principales riesgos para los mercados en 2019 son, básicamente, los mismos que en 2018 (confianza en el euro, proteccionismo, crecimiento global).

 

En la Eurozona, las dudas sobre el compromiso de Italia con unas cuentas públicas sostenibles que disipen definitivamente las incertidumbres sobre el euro como moneda única irreversible, reflejadas en una prima de riesgo anormalmente alta

 

En el mundo, el riesgo de que las amenazas de medidas proteccionistas formuladas por la administración norteamericana se concreten y lleven a una reducción del comercio global. Si ambos riesgos disminuyen, el proceso de normalización de tipos debería iniciarse en la Eurozona, beneficiando notablemente al sector bancario, y el crecimiento global podría mantenerse en los sanos niveles de entre el 3% y el 4% que ha venido registrando en estos últimos años.

 

Victoria Torre (Selfbank) 

 

2019 comenzará con numerosos retos en los mercados. De hecho la OCDE ha rebajado recientemente sus previsiones económicas, y no ha sido el único organismo que lo ha hecho.

 

Se espera ahora que en 2019 la economía mundial crezca un 3,7% (dos décimas menos que en la anterior previsión) y se alerta de una posible llegada de fin de ciclo. Por regiones, el mayor recorte se aplica sobre los emergentes, con el foco puesto en el empeoramiento de las previsiones sobre Argentina. En Europa, Turquía también ejercerá de freno. Se espera que China crezca un 6,4% y Estados Unidos un 2,7%.

 

No obstante, las previsiones son complejas, ya que tenemos en el aire algunos asuntos que podrían hacer que el escenario fuera sustancialmente distinto. 

Empezamos, por supuesto, por citar al Brexit, ya que en este momento todas las opciones parecen abiertas. Si bien se logró el acuerdo entre Bruselas y Reino Unido y el posterior visto bueno por el gobierno de May, las posteriores dimisiones de miembros del mismo nos recordaron que no hay nada hecho. Los temores sobre un Brexit sin acuerdo pueden hacer mucho daño a los mercados, y hacer que las revisiones sobre el crecimiento económico en Europa empiecen a sucederse.

 

Otro factor de riesgo conocido es el de Italia, que a día de hoy no da su brazo a torcer y le coloca en una situación muy delicada (con presión para el euro y para los periféricos).

 

En cuanto al tsunami arancelario China-Estados Unidos habrá que ver si se produce finalmente el acercamiento y si el resultado es positivo, algo con lo que nunca se puede contar, teniendo en cuenta el carácter impredecible de sus dirigentes. De producirse un acercamiento de posturas, sin duda, sería uno de los factores que podrían resultar muy positivos para las bolsas y para la economía.

 

Hay quienes apuntan a la inflación en Estados Unidos como otro de los riesgos de las bolsas; la situación de empleo hacen pensar que el crecimiento de la inflación podría ser más agudo de lo esperado, con los consiguientes problemas que ello generaría.

 

A final de año tendremos elecciones en Argentina, que también generará volatilidad en las bolsas.  

Aviso:  Acceda al contenido completo de Consenso del Mercado sumándose a nuestra Zona premium.