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Martes, 11 de diciembre de 2018
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Publicado en NOTICIAS DESTACADAS Viernes, 07 de diciembre de 2018 10:00

Va tanto el cántaro a la fuente...

Joan Tapia (Barcelona) | Hablé el miércoles siguiente a las elecciones andaluzas con un desacomplejado empresario vasco relacionado con el consumo alimenticio que vende mucho en el mercado interior, pero que también exporta.

 

Me sorprendió: “Los resultados andaluces no me preocupan. Son lógicos, después de tantos años el PSOE tenía que bajar, habrá dificultades para formar gobierno, pero no se hundirá el mundo y en otros países europeos la extrema derecha ha subido más. Mientras no haya violencia -en Euskadi es una agradable novedad- y la economía vaya razonablemente bien -mi cartera de pedidos es satisfactoria y es la mejor garantía del empleo- y sigamos siendo un país atractivo para el turismo…”, decía. “Este pesimismo de algunos medios de comunicación, ahora porque gobierna el PSOE o porque Vox ha entrado en el parlamento andaluz, no solo no me quita el sueño, sino que me parece histérico. Vamos razonablemente bien. Claro, si la economía internacional se desacelera, lo notaremos -estamos en el mundo- pero una desaceleración no tiene por qué acabar en recesión, y una recesión no es la crisis del 2008. Llevamos desde finales del 2015 sin gobierno con mayoría estable -decían que un desastre- no ha pasado nada y han sido años muy buenos”.

 

Me sorprendió el optimismo de este industrial vasco no nacionalista. Y me sorprendió más porque su diagnóstico desde la trinchera coincide con el dictamen que en riguroso off the record me había hecho, pocos días antes, uno de los macroeconomistas españoles más brillantes:

 

“Mira, la economía empezó a tirar en el 2014 y hasta ahora no la ha parado nada. Ni la repetición de elecciones del 2015 y 2016 ni la falta de mayoría estable de Rajoy ni el gobierno minoritario de Pedro Sánchez. La economía española es una bestia y no la paran las noticias políticas que tanto conmocionan a los periodistas. Sí la podría frenar una caída de la exportación o del consumo o la inversión interna. Hay una desaceleración exportadora, pero el consumo interno y la inversión la están compensando”.

 

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